Áreas de Intervención

Nuestras Áreas de Intervención

Nuestro objetivo. El objetivo último de nuestro trabajo es recuperar las funciones cognitivas que han sido dañadas, con la intención de que el paciente realice su vida cotidiana lo más normal posible.

Los posibles destinatarios serán aquellas personas que se encuentren en los siguientes casos:

El daño cerebral sobrevenido (DCS) hace referencia a una lesión sobre el encéfalo (cerebro, tronco cerebral y cerebelo), donde el inicio de la lesión se produce desde segundos a pocos días. Como consecuencia de la lesión se produce deficiencias objetivables que producen un deterioro de la calidad de vida del afectado previa al accidente. El orígen causal puede ser variado, desde lesiones provocadas por agentes externos -traumatismo craneoencefálico, principalmente- hasta lesiones provocadas por causas endógenas, como es el caso del ictus isquémico o hemorrágico, sin descartar otras como la encefalopatía anóxica, neoplásias o esclerósis múltiple. Las secuelas son variadas y afectan no solo a las capacidades físicas sino también las sensoriales y psicológicas.

Las alteraciones cognitivas más frecuentes son: la orientación, atención, funciones cognitivas superiores, lenguaje, aprendizaje y memoria, funciones visoperceptivas, visoespaciales y visoconstructivas, gnosias y praxias y pensamiento.

En las demencias, a diferencia del daño cerebral sobrevenido (DCS), el deterioro global que se produce de las funciones cognitivas se realiza progresivamente.

Las demencias, atendiendo a su etiología, se pueden agrupar en tres grandes categorías a saber, demencias degenerativas primarias, demencia vascular y otras demencias secundarias. Las demencias degenerativas primarias están causadas por un trastorno que afecta al sistema nervioso central, la enfermedad de Alzheimer es un ejemplo. Las demencias vasculares se caracteriza por inicio brusco, evolución fluctuante, síntomas neurológicos focales y presencia de factores de riesgo vascular. Las demencias secundarias son tratables y reversibles si su detección es precoz, son de etiología conocida y se pueden producir por gran número de procesos patológicos intra o extracerebrales (demencias carenciales, tóxicas, por medicamentos, traumáticas, alcohólica...).

La alteración cognitiva afectada es dispar -como en el DCS-, afectando principalmente al pensamiento abstracto, memoria y razonamiento, sin descartar el resto de las funciones cognitivas en función de la tipología de demencia.

El objetivo es diferenciar el envejecimiento normal del patológico. Para ello consideramos importante la detección precoz del deterioro cognitivo. Este es un paso importante para prevenir o retrasar al menos, la adquisición de ciertas demencias como la enfermedad de Alzheimer. Piénsese que no siempre el deterioro cognitivo se presenta con un déficit de memoria. De ahí la importancia de prestar también atención a otras alteraciones que puedan surgir en el lenguaje, la orientación, habilidad motora, pensamiento, razonamiento....

Los trastornos cognitivos son manifestaciones frecuentes de las enfermedades no solo neurológicas sino también psiquiátricas, y constituyen una de las principales causas de invalidez producidas por estas enfermedades. La evaluación de los procesos cognitivos se hace fundamental toda vez que para la mayoría de las alteraciones neuropsiquiátricas no se cuenta con marcadores biológicos u otras técnicas que precisan el diagnóstico. Por ello, la evaluación neuropsicológica se constituye como una herramienta que aporta precisión diagnóstica al paciente. Sus objetivos serían:

  • Apoyar al diagnóstico diferencial.
  • Contribuir a excluir causas primarias que puedan estar generando la disfunción cognitiva.
  • Clasificar el grado de severidad y fase evolutiva de un cuadro.
  • Aportar al establecimiento de un pronóstico.
  • Sugerir posibles terapias como estimulación y rehabilitación cognitiva o bien programas de educación para el paciente y su familiar.

Los trastornos cognitivos del desarrollo son aquellos que aparecen , con o sin causa conocida en el curso del desarrollo del niño y que afectan principalmente a la esfera cognitiva (memoria, atención, aprendizajes, etc.). Pueden acompañarse o no de otras alteraciones físicas o psicopatológicas. Pueden formar parte de una enfermedad conocida o ser primariamente cognitivo. Conllevan un retraso en la adquisición de las funciones cognitivas, o bien un déficit en la función en sí.

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